El arte óptico-cinético de Juvenal Ravelo postula un espectador activo; implica que su mirada sea parte de la obra, desvelando el movimiento oculto en su estructura. A través de su 'geometría plástica' —un sistema expresivo a medio camino entre la exactitud matemática y la relatividad de la luz y el color—, el maestro fragmenta el plano utilizando un recurso propio e innovador: el 'espejo-color'. Así, la superficie estática se desmaterializa con el desplazamiento del espectador, animando el volumen monocromo con las frecuencias dinámicas de la luz y el color del entorno.